Comer en Florencia

Bistec a la florentina

Según las estadísticas, Florencia es la segunda ciudad más cara de Italia tras Milan, de ahí que haya que saber buscar un poco para no dejarnos mucho presupuesto en sus restaurantes. Los precios son muy similares que en ciudades como Madrid o Barcelona, y será mucho más caro comer en lugares situados en el centro, especialmente en zonas turísticas. Otro detalle es la bebida, que en ocasiones es bastante cara, casi tanto o más que alguna ensalada o un plato sencillo.

Hay algunos platos típicos en Florencia que encontraréis en cualquier restaurante. Entre ellos hay que citar la fettunta, pan tostado con aceite de oliva (muy típico y sabroso en la Toscana) y ajo; la ribollita con judías blancas; la fagiolini alla fiorentina o judías verdes con aceite de oliva; el bistecca alla fiorentina o solomillo de ternera; los pappardelle o tallarines a base de pasta al huevo; o sopas como la pappa al pomodoro, la carabaccia o la minestra.

Como veis se suele usar mucho en la cocina florentina el aceite de oliva, así como los embutidos, las verduras (especialmente las judías), el pan plano sin sal y los quesos suaves. De las carnes, que gustan mucho a la parrilla, hay que destacar el bistec a la florentina cocido a fuego lento con vino, la chuleta de vaca a la florentina, así como otras carnes como la del conejo, el ciervo y el verraco. La mayoría de estas carnes se preparan asadas o estofadas con vino.

Una comida suculenta la podemos iniciar de entremés con algo de embutido, una ensalada vinagreta o unas fettuntas. De primer plato alguna sopa, como la de cebolla, algo de pasta con una lasaña, raviolos o pasta con judías o una pachocha. De segundo unos callos a la florentina, una tortilla de alcachofas o algo de carne con el bistec a la florentina o chuletas de cerdo (quien prefiera pescado, nada mejor que el bacalao). De postre unos profiteroles de chocolate, un dulce de castaña o unos buñuelos.

La comida se puede acompañar especialmente con vinos tinto como el chianti, blancos como el Pomino y el Trebbiano, o dulces como el Vinsanto y el Moscato. En Florencia es muy común irse de tabernas, bodegas o locales de degustación para tapear y, especialmente, probar sus vinos. Estos vinos acompañados con algún queso, como el de Vernaccia di San Gimignano o el de Brunello di Montalcino Tienzzi, están realmente geniales.

Para el postre en Florencia hay que pedir un zuccotto o helado hecho a base de nata; el castagnaccio o dulce hecho con harina de castaña y piñones; o las cantuccini di Prato, unas galletas típicas de Prato.

En Florencia hay posibilidades de comer tanto en un restaurante de lujo como en una trattoria e incluso en los pequeños kioskos y puestos ambulantes que venden bocadillos por la calle. En estos últimos venden porciones de pizza, bocadillos, kebabs, etc… Están especialmente indicados para los que andan de turismo por la ciudad y no quieren perder mucho tiempo comiendo. En las calles y plazas más turísticas del centro los encontraréis por doquier.

La mayoría de restaurantes ofrecen menús turísticos más asequibles que ir pidiendo plato por plato. Fijaros que en dichos menús esté incluida la bebida, algo que puede encarecer bastante la comida si no está incluida. Estos menús se dan especialmente durante el almuerzo, ya que para la cena son los platos típicos de la carta. Los más baratos están en torno a los 9 euros por persona

Lo más asequible de todo es ir a las pizzicherie o tiendas de alimentación. Comprar pan, la bebida y el alimento por vuestra cuenta seguro que os sale muchísimo más barato que ir de restaurante. Pero, ya que estáis en Florencia, qué menos que daros el capricho de una velada romántica, ¿no?. En algunas trattorias se puede comer perfectamente por 15-20 euros por persona.

Foto Vía Firenze Albergo

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